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Me gustaría abrir el pequeño apartado para el cine y las series de televisión en este pequeño blog hablándoos de una película que cuando la vi me pareció que merecía la pena y según la fui analizando con el paso de los años, más me gusta… y a la gente, por lo que parece, menos (algo que nunca entenderé). Se trata de la estupenda co-producción anglo-rumana 9 Extraños (con un pequeño cambio con respecto al título original, que era House of 9).

Aunque no goce de demasiada popularidad, se trata de una cinta que aborda de manera asombrosa el patrón de comportamiento del ser humano. Llegada a las pantallas en 2005, y de la mano de Steven R. Monroe, irrumpió en la industria cinematográfica causando poco revuelo, pero llegó a ciertos sectores de la población que años antes no la hubieran aceptado. De hecho, el verdadero éxito de 9 Extraños se basa precisamente en la manera en la que se ganó los adeptos: un guión directo y sin concesiones que trata sin tapujos temas como la muerte, los celos, el sexo, el racismo y los problemas de pareja, salpicado con dardos sociales que dejan caer varias teorías sobre la dudosa y ambigua moralidad del instinto de supervivencia. Talmente, nos encontramos con un claro reflejo de los extractos sociales presentes en cualquier gran urbe de nuestra civilización y tiempo (actuales, claro), aunque con unos clichés demasiado típicos y tópicos, éso sí, con fundamento, ya que todo lo que se refleja podría ocurrir realmente.

La trama del metraje toma cuerpo con una cuidada selección de diferentes extractos de la sociedad de las grandes ciudades (un sacerdote lleno de bondad, un aspirante a rapero más chulo que un ocho, una chica del ghetto con un localizador de la policía en el tobillo, un diseñador gay, una bailarina de segunda, un miembro del cuerpo de policía, una ex-tenista que ha caído en declive, un compositor en el ocaso de su carrera y su mujer, con la que tiene problemas conyugales) dan vida a un potente thriller en el que esas 9 personas son secuestradas, drogadas y encerradas en una casa de la que sólo saldrá el que permanezca con vida, y a cambio, se llevará una importante suma de dinero. Todo un repertorio de sentimientos (tales como los mencionados en el anterior párrafo) que derivan en estados mentales confusos y psicóticos que asolan la moral (alguna dudosa) de los nueve habitantes de una mansión cerrada a cal y canto y vigilada por cámaras y micrófonos. Un lugar de ensueño para pasar las vacaciones, vamos…

Con unos decorados simples pero efectivos y una banda sonora más propia de anime que de una película de suspense (aunque la verdad, es bastante buena), el metraje es capaz de llegar a todo aquel que alguna vez se ha planteado qué haría en una situación extrema, dominando de una manera soberbia los planos de las cámaras, la interacción entre escenas y un apropiado juego de roles en el que todos (aunque cada uno a su modo) quieren asumir el control de la situación y erigirse en la figura que ostente el mando del grupo. Encabezan el reparto el indudablemente extraordinario y tristemente fallecido Dennis Hopper (por el que parece que no pasaban los años, ya que desde mi más tierna infancia lo recuerdo así) y una sorprendente e inocente promesa de actriz (en aquella época) que ahora mismo ya se ha consagrado, Kelly Brook. Un aplauso para ambos y para el resto del reparto, a quienes he visto bastante capaces y muy creíbles durante toda la película, incluso cuando no creía que pudieran dar más de sí.

Es curioso ver cómo las personas que están sometidas a situaciones extremas reaccionan de manera violenta ante temas de carácter trivial, y cuando hay que atender un asunto de vital importancia, parecen impasibles. Sin duda, un filme entretenido que puede hacer que una tarde de domingo esté libre de aburrimiento, además de hacernos pensar en qué somos y cual es el sentido de la vida. Como un Gran Hermano, pero con algo más de aliciente.

En resumen, que creo que merece la pena que le deis una oportunidad, en caso de que no lo hayais hecho antes, y para ello os dejo aquí un enlace para que os descargueis la película y tras verla opineis aquí si os apetece:

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En algunas ocasiones, algo tan sencillo y a la vez tan complejo como puede ser una canción nos llega tan dentro que conecta con esa fibra sensible que todos tenemos, aunque nos neguemos a nosotros mismo su existencia. En mi caso particular, esta canción es una de las pocas que han conseguido llegar hasta lo más oscuro de mis entretelas… a lo más hondo de lo que los seres humanos llamamos alma. No tengo todavía muy claro el porqué de la facilidad con la que lo ha conseguido, pero es posible que después de todo, un servidor no sea más que otro ser humano normal y corriente, con mis sensibilidades, mis miedos, y por encima de todas las cosas… con mi propio corazón. Es curioso que esté escribiendo ésto, pero es una de esas ocasiones en las que realmente necesitaba dar rienda suelta a todas esas cosas que pasan por mi cabeza y plasmarlas en algo escrito. Ante todo, quiero dejar claro que me considero una persona normal y que estoy perfectamente contento conmigo mismo… vamos, que no tengo ningún complejo ni transtorno oculto, para vuestra tranquilidad y la de mis allegados. Pero dejémonos de parafernalia y vayamos al grano… La canción a la que me refiero es Uninvited, de la increíble y polifacética artista canadiense Alanis Morissette.

Si me paro a analizar los motivos de por qué esta canción significa lo que significa para mí, es posible que uno de los más destacados sea la atmósfera de misterio que la envuelve, tanto en letra como en la música que la acompaña. Ese órgano Hammond y esa guitarra eléctrica perfectamente conjuntadas para crear una atmósfera de lo más tétrica y pseudo-psicótica me llaman tremendamente la atención, unidos a una interpretación vocal magistral por parte de Alanis, naturalmente… y no sólo vocal, ojo, sino que también se nota que siente lo que está cantando y lo transmite perfectamente a quien lo oye y lo ve. Pero lo curioso es que no todas las versiones de este tema me llaman la atención tanto como ésta extraída del DVD VH1 Storytellers (grabado supuestamente en 1999 pero comercializado en 2005) que aquí os enlazo, y ésta en concreto tiene un algo especial que no sabría definir. Puede que sea la que mejor refleja el sentido de la canción, o por lo menos el que yo pienso que tiene (aunque ya se sabe, con estas cosas no siempre se acierta). Aquí os enlazo el vídeo del susodicho directo de este temazo, espero que os guste:

¿Más comentarios que añadir por mi parte de esta increíble interpretación de Uninvited? La verdad es que poco queda por decir después de escucharlo… Como mucho, simplemente resaltar la manera que la genial Alanis y su banda tienen de imprimirle un enorme carácter a esta canción, que en estudio sonaba un tanto más apagada, más lastimera, y aquí suena en algunos momentos radiante, llena de esperanza, y en otros completamente oscura y desesperanzadora. Llamadme ñoño si quereis, o podeis también llamarme sentimentaloide, o bicho raro… la verdad es que poco me importa y hasta estaría de acuerdo en algunos de esas definiciones, pero la verdad es que esta canción, al menos en esta versión, me llega dentro, y simplemente quería compartirla con vosotros por si al final resulta que no soy el único bicho raro del planeta y hay más personas a las que no les asusta reconocer que tienen su corazoncito, sus miedos, su sensibilidad y el valor suficiente como para reconocer que algo así les ha pasado también a ellos.

Desde que era un crío siempre me ha gustado escribir relatos cortos. No sé si es porque no tengo paciencia para hacer algo más largo y complejo o porque sencillamente ésto es lo que me gusta escribir, pero la verdad es que cuando acabo uno de ellos y lo leo varias veces, casi siempre me suelo sentir satisfecho del resultado, aunque no siempre guste a quien por un motivo u otro lo acabe leyendo. Pero éso no me impide que siga haciéndolo, casi a escondidas del mundanal ruido y solamente acompañado de una canción concreta, que suena de fondo en mi cabeza, en un contínuo repeat que no cesa hasta que lo acabo y le doy el visto bueno. Normalmente suelo ser bastante selectivo en los temas sobre los que escribo y más aún a la hora de elegir una canción que sirva como telón de fondo para los mismos, pero hay ocasiones en las que de la nada salta una chispa al escuchar una canción con la que no contaba y mi musa se pone manos a la obra, y todo es un no parar hasta acabar. Por desgracia, mi musa es un tanto selectiva también para escoger los momentos en los que se quiere poner detrás de mí y llevarme de la mano.

A estas alturas, supongo que os chocará el título del post, logicamente, y por éso mismo os lo explicaré a continuación. El mal de unos pocos por el bien de muchos es un pequeño relato que escribí hace ya algunos años y que en su día compartí en la primera versión de este blog, y que ahora me parece oportuno rescatar de allí y compartirlo con vosotros para ver que os parece. El tema que suena de fondo en esta historia es un tema del conocido grupo irlandés The Corrs, llamado My Lagan Love, que viene siendo la primera canción de su disco Home, salido a la venta en el año 2005. Os recomiendo que para un mayor efecto a todos los niveles, escucheis la canción en el reproductor que teneis debajo de la imagen mientras leeis el relato. Quizás conecteis más de lo que pensais con mi cabeza y seais capaces de identificar las frases que corresponden a cada pasaje. Espero que os guste.

Desde lo más profundo de un brumoso bosque del interior de Irlanda, se alza una nube que va tomando la forma de una joven. Sus cabellos rizados y pelirrojos evocan un aire de melancolía que recuerda a tiempos pasados. Ella alza una mano y del interior de los árboles y de hasta debajo de las piedras brotan briznas de aire que por arte de magia, se convierten en siluetas de guerreros que combatieron contra los ejércitos ingleses. Todos se reúnen alrededor de la joven, que parece tomar el mando, para decirles que se calmen, que la guerra ha acabado. Ellos han muerto, pero a cambio de su vida, han conseguido otra victoria: la libertad para sus descendientes. Ellos parecen contrariados por el hecho de que aquello contra lo que lucharon y perdieron sus vidas al final haya perdido la batalla, pero ella les insiste en que en realidad la batalla no era para ellos, sinó para que sus bisnietos y tataranietos pudieran vivir sus vidas tranquilos. Un halo de serenidad les invade, pero aún así ellos quieren convencerse por sí mismos de que en la actualidad todo está en orden.

Ella accede y los transporta en un remolino al río Liffey, en Dublín, desde donde salen en filas, como hacían en el ejército de liberación para el que lucharon. Algunas cosas nunca cambiarán… Uno a uno van comprobando maravillados que finalmente, sus descendientes no han sido sometidos bajo el yugo de los ingleses y viven apaciblemente en grandes ciudades que ellos jamás habrían imaginado tener, con una calidad de vida enorme que ellos nunca hubieran tenido. Algunos lloran de emoción y piden a la joven que les enseñe más lugares de esa tierra libre por la que ellos dieron sus vidas luchando en una manifiesta inferioridad numérica y armamentística, y ella les transporta al sur, a Cork, donde comprueban que todo sigue tan tranquilo como era antaño, con niños jugando y riéndose mientras hacen sus pequeñas travesuras en sus vecindarios. Los antiguos soldados, aún armados hasta los dientes, no dan crédito y algunos piden ir a Galway, otros a Limerick, otros a Connemara, otros a Donegal, y así hasta practicamente cubrir el mapa de presencia etérea. En todos lados se respira un ambiente increíble de paz y todos viven apaciblemente, sea en el campo o en la ciudad, y las costumbres apenas han cambiado, por lo que ellos quedan completamente satisfechos de que su muerte no fue en vano. Cuando se reunen de nuevo en el bosque del que fueron traídos, piden un último favor a la joven: que los lleve al río Lagan, el cual estaban defendiendo cuando cayeron presas de la emboscada del enemigo. Ella sonríe y con un chasquido de dedos se encuentran allí. Todos los hombres sonríen y algunos no tienen reparo en zambullirse y nadar en el río. No hay nada más gratificante que un buen baño después de un trabajo bien hecho.

Después de varias horas de desatada diversión en el río Lagan, la joven les advierte de que se les acaba el tiempo, y apenados pero a la vez satisfechos, salen del río y comienzan a ponerse de nuevo sus armaduras y a empuñar sus armas para volver al lugar de donde vienen. Hay miradas cómplices, ilusionadas, incluso a alguno de esos valerosos guerreros, se le escapa alguna lágrima de orgullo, pues muchos han tenido la oportunidad de ver a gente que lleva sus apellidos y todos llevan una vida plena, como la que les hubiera gustado llevar a ellos. Uno a uno van desapareciendo en la niebla, no sin antes agradecer a la joven el enorme favor que les ha hecho enseñándoles su logro, y la joven acaba desapareciendo también entre la niebla, siempre con una sonrisa en su rostro.

El orgullo y la satisfacción no entienden de siglos transcurridos.