Desde que era un crío siempre me ha gustado escribir relatos cortos. No sé si es porque no tengo paciencia para hacer algo más largo y complejo o porque sencillamente ésto es lo que me gusta escribir, pero la verdad es que cuando acabo uno de ellos y lo leo varias veces, casi siempre me suelo sentir satisfecho del resultado, aunque no siempre guste a quien por un motivo u otro lo acabe leyendo. Pero éso no me impide que siga haciéndolo, casi a escondidas del mundanal ruido y solamente acompañado de una canción concreta, que suena de fondo en mi cabeza, en un contínuo repeat que no cesa hasta que lo acabo y le doy el visto bueno. Normalmente suelo ser bastante selectivo en los temas sobre los que escribo y más aún a la hora de elegir una canción que sirva como telón de fondo para los mismos, pero hay ocasiones en las que de la nada salta una chispa al escuchar una canción con la que no contaba y mi musa se pone manos a la obra, y todo es un no parar hasta acabar. Por desgracia, mi musa es un tanto selectiva también para escoger los momentos en los que se quiere poner detrás de mí y llevarme de la mano.

A estas alturas, supongo que os chocará el título del post, logicamente, y por éso mismo os lo explicaré a continuación. El mal de unos pocos por el bien de muchos es un pequeño relato que escribí hace ya algunos años y que en su día compartí en la primera versión de este blog, y que ahora me parece oportuno rescatar de allí y compartirlo con vosotros para ver que os parece. El tema que suena de fondo en esta historia es un tema del conocido grupo irlandés The Corrs, llamado My Lagan Love, que viene siendo la primera canción de su disco Home, salido a la venta en el año 2005. Os recomiendo que para un mayor efecto a todos los niveles, escucheis la canción en el reproductor que teneis debajo de la imagen mientras leeis el relato. Quizás conecteis más de lo que pensais con mi cabeza y seais capaces de identificar las frases que corresponden a cada pasaje. Espero que os guste.

Desde lo más profundo de un brumoso bosque del interior de Irlanda, se alza una nube que va tomando la forma de una joven. Sus cabellos rizados y pelirrojos evocan un aire de melancolía que recuerda a tiempos pasados. Ella alza una mano y del interior de los árboles y de hasta debajo de las piedras brotan briznas de aire que por arte de magia, se convierten en siluetas de guerreros que combatieron contra los ejércitos ingleses. Todos se reúnen alrededor de la joven, que parece tomar el mando, para decirles que se calmen, que la guerra ha acabado. Ellos han muerto, pero a cambio de su vida, han conseguido otra victoria: la libertad para sus descendientes. Ellos parecen contrariados por el hecho de que aquello contra lo que lucharon y perdieron sus vidas al final haya perdido la batalla, pero ella les insiste en que en realidad la batalla no era para ellos, sinó para que sus bisnietos y tataranietos pudieran vivir sus vidas tranquilos. Un halo de serenidad les invade, pero aún así ellos quieren convencerse por sí mismos de que en la actualidad todo está en orden.

Ella accede y los transporta en un remolino al río Liffey, en Dublín, desde donde salen en filas, como hacían en el ejército de liberación para el que lucharon. Algunas cosas nunca cambiarán… Uno a uno van comprobando maravillados que finalmente, sus descendientes no han sido sometidos bajo el yugo de los ingleses y viven apaciblemente en grandes ciudades que ellos jamás habrían imaginado tener, con una calidad de vida enorme que ellos nunca hubieran tenido. Algunos lloran de emoción y piden a la joven que les enseñe más lugares de esa tierra libre por la que ellos dieron sus vidas luchando en una manifiesta inferioridad numérica y armamentística, y ella les transporta al sur, a Cork, donde comprueban que todo sigue tan tranquilo como era antaño, con niños jugando y riéndose mientras hacen sus pequeñas travesuras en sus vecindarios. Los antiguos soldados, aún armados hasta los dientes, no dan crédito y algunos piden ir a Galway, otros a Limerick, otros a Connemara, otros a Donegal, y así hasta practicamente cubrir el mapa de presencia etérea. En todos lados se respira un ambiente increíble de paz y todos viven apaciblemente, sea en el campo o en la ciudad, y las costumbres apenas han cambiado, por lo que ellos quedan completamente satisfechos de que su muerte no fue en vano. Cuando se reunen de nuevo en el bosque del que fueron traídos, piden un último favor a la joven: que los lleve al río Lagan, el cual estaban defendiendo cuando cayeron presas de la emboscada del enemigo. Ella sonríe y con un chasquido de dedos se encuentran allí. Todos los hombres sonríen y algunos no tienen reparo en zambullirse y nadar en el río. No hay nada más gratificante que un buen baño después de un trabajo bien hecho.

Después de varias horas de desatada diversión en el río Lagan, la joven les advierte de que se les acaba el tiempo, y apenados pero a la vez satisfechos, salen del río y comienzan a ponerse de nuevo sus armaduras y a empuñar sus armas para volver al lugar de donde vienen. Hay miradas cómplices, ilusionadas, incluso a alguno de esos valerosos guerreros, se le escapa alguna lágrima de orgullo, pues muchos han tenido la oportunidad de ver a gente que lleva sus apellidos y todos llevan una vida plena, como la que les hubiera gustado llevar a ellos. Uno a uno van desapareciendo en la niebla, no sin antes agradecer a la joven el enorme favor que les ha hecho enseñándoles su logro, y la joven acaba desapareciendo también entre la niebla, siempre con una sonrisa en su rostro.

El orgullo y la satisfacción no entienden de siglos transcurridos.

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Parece que como quien no quiere la cosa, los recuerdos de tiempos pasados vuelven a venir a la mente de un servidor y se convierten en pequeñas alegrías una vez más. A primera hora de la noche de ayer, según llegué a mi casa tras un día muy largo y repleto de cosas, me vino a la mente una historia que había leído en un cómic que mi abuelo (que en paz descanse) me había regalado cuando yo era un crío de unos 10 u 11 años. El bueno de mi abuelo tenía la costumbre de salir a pasear y curiosear por los puestos de las ferias del libro y demás, y un día llegó a casa con una sonrisa de oreja a oreja diciéndome que tenía un regalo para mí. Cuando me dí cuenta de que me estaba regalando un cómic, salté de alegría, porque cuando tenía aquella edad, me encantaban, pero cuando me fijé con atención en la portada (que no me sonaba de nada que yo hubiera leído antes), algo me desconcertó seriamente… y es que la verdad es que aquella portada no era de un cómic normal y corriente, o por lo menos de los que yo solía leer. No sé si mi abuelo lo hizo conscientemente o no, pero a él le gustaba mucho la lectura de terror, y aquello fue el desencadenante de mi pasión por el terror en todas sus formas. Quizás lo hizo para transmitir ese pequeño legado.

Total, que tras un buen rato de búsqueda en el arcón donde guardo todos los cómics de aquella época, conseguí encontrar el susodicho, que venía siendo el Creepy #45 en su edición española (más tarde me enteré de que la edición original era estadounidense), naturalmente. Aquella revista dedicada en exclusiva al cómic, estaba repleta de relatos que me cautivaron y despertaron ese lado curioso y sádico a la vez que todos tenemos dentro, y todos ellos con un “algo” que enganchaba. No tengo muy claro todavía a día de hoy si era el guión, los dibujos, el componente de terror, el componente fantástico, que hubiera sido un regalo de mi abuelo o simplemente ese halo de “prohibido por mi madre” lo que lo convirtió en un objeto realmente preciado para mí y que trajo de cabeza a mi madre durante cierto tiempo. Lo que sí tengo claro es que si a día de hoy todavía me sigue viniendo a la mente esa imagen, es porque de algún modo vale la pena el compartirla con todo el mundo, o en su defecto, con los que visiteis este blog.

¿Es alguna de éstas la imagen a la que me refería cuando comencé este post? No, falsa alarma. Simplemente quería daros un pequeño adelanto de qué esperar de este cómic. La verdad es que como comentaba hace un momento, está repleto de historias que me encantan, aunque en el caso de algunas sean solamente fragmentos de las mismas. Cuenta con un número total de ocho historias, de las cuales citaré individualmente cada título a continuación:

Como no me gusta destripar demasiado este tipo de cosas, prefiero que la iniciativa de querer leer estas historias parta de vosotros mismos, y por ese motivo, si haceis click en la imagen que aparece antes de este párrafo podreis descargaros una versión escaneada de esta revista (que no es la mía propia, sino que lo encontré por internet). Sólo puedo decir que en dichas historias os encontrareis todo tipo de cosas que harán que os engancheis a las mismas: Desde cacerías de humanos o de vampiros, hasta extraños poderes místicos, pasando por cosas como una estatua de jade, adoradores de demonios, víctimas inocentes, premoniciones y un cierto componente erótico, que tan de moda estaba en aquella época… y es que en 1983 (fecha de edición de éste número), toda la cultura estaba vuelta patas arriba por el erotismo, y el cómic no fue una excepción, ya que Toutain Editor no quería descolgarse de todo aquello.

Como matiz final, he de decir que mis historias favoritas de las que aparecen en este número, son (sin duda alguna) Contagiado y Las crónicas del Demonio, aunque guardo cierto cariño también a La zorra “de jade”… Yo creo que realmente a todas les tengo cariño, de un modo u otro, aunque quizás haya algunas a las que en su día no les presté tanta atención. Pero tampoco quiero aburriros con mis divagaciones, así que si teneis un ratito para descargarlo y echarle un vistazo, hacedlo y quizás esta pequeña alegría mía también sea en parte vuestra… nunca se sabe.

La semana pasada, aprovechado un viaje que hice a Madrid para ver un concierto, mientras mataba el tiempo con una amiga en La casa del libro para ver si había algo que mereciera la pena leer en el viaje de vuelta de autobús a mi ciudad (ocho horas dan para mucho), me encontré accidentalmente con algo que desde luego no esperaba encontrarme. Allí, sobre un montón de libros, en la estantería de novela negra y terror, se encontraban varios ejemplares con una portada que se me hacía tremendamente conocida. Tanto que no tardé más de un segundo en reconocerlo y cogerlo como si de un hijo mío se tratase. No en vano llevaba varios años detrás de este libro, que por desgracia, en su año original de edición (1988) no llegaron muchas copias a España y claro está, estaba descatalogado desde hacía ya más de diez años. Y os preguntaréis, ¿de qué libro hablo? No es otro que una reciente reedición (y la verdad, realmente inesperada, al menos por mi parte) de Cabal, escrito por el increíble y polifacético Clive Barker.

Huelga decir que obviamente lo compré, pero como todo en esta vida tiene una pequeña contrapartida, el formato de bolsillo y el precio me chafaron un pelín la ilusión inicial, pero ¿son dos detalles insignificantes razón para que no me hiciera con un libro que llevaba muchos años buscando en español? Desde luego que no. De acuerdo, he de admitir que ya había leído la edición original en inglés hace algunos años, pero la historia es tan fascinante que todo lo que encuentro y tiene relación con la misma, suele acabar en mis manos, siempre que el precio sea razonable, claro está, que estamos en crisis y por desgracia, la cultura cada vez es más cara.

Antes comentaba que el formato era de bolsillo, pero quizás sea conveniente añadir que la editorial que reedita este libro es una editorial que ya pone sus productos a la venta bastante caros, La factoría de ideas, pero de nuevo insisto en que todo valió la pena, sobre todo cuando lo abrí y pude ojear brevemente la traducción, que es bastante aceptable y con unas expresiones traducidas de una forma muy cercana a como Barker lo hubiera hecho de ser español en vez de ser inglés, algo que no se ve con frecuencia, ya que las traducciones suelen ser bastante penosas, todo sea dicho. En este caso no puedo quejarme, porque quien se ha encargado de ese trabajo, se lo ha tomado realmente en serio y lo ha hecho de maravilla. ¡Ah, y se me olvidaba comentar la maravillosa ilustración presente en la portada! Una de las imágenes más representativas de la trama que se desarrolla en el libro, que a mi juicio pertenece a uno de los personajes principales, aunque lo tachen de secundario.

En cuanto a la trama del libro, copio textualmente la sinopsis que aparece en la contraportada, ya que me parece muy definitoria de la misma y refleja con bastante fidelidad lo que ocurre en esta historia y de una forma muy objetiva:

Aaron Boone lleva un tiempo sufriendo espantosas pesadillas en las que se ve cometiendo los crímenes más atroces. Su psicólogo, el Dr. Decker, termina de convencerlo de que esos asesinatos han ocurrido realmente. Ahora Boone sabe que en el mundo no hay lugar para él, y deja que el infierno lo llame, quiere que la Muerte lo lleve hasta allí. Pero hasta la mismísima Muerte parece retroceder ante él. Parece que el único refugio para Boone es Midian, aquel terrible y legendario lugar que estrecha entre sus monstruosos brazos a los medio muertos, las razas de noche…

Y por último, pero no por ello menos importante, decir asimismo que fue en esta novela en la que se basó la película Razas de noche (cuyo título original es Nightbreed), del año 1990, en la que el propio Barker tuvo un papel destacado como director y guionista principal. ¿Es mejor la película o el libro? La verdad es que no sabría contestar a esa pregunta. Cierto es que cambian algunos detalles, y que la descripción detallada de las razas de noche en el libro se queda francamente corta comparándolas con lo que vemos en la película (los encargados de vestuario, maquillaje y efectos especiales merecen un Óscar que no se les otorgó) pero también en la película cambian algunas cosas que en el libro, a mi juicio, eran mucho más propias, pero ya se sabe que en las adaptaciones de libro a película, no siempre sale todo a pedir de boca, porque en caso de que fuera así, los libros dejarían de venderse y todo lo escrito en papel serían guiones expresos para el cine, y por tanto perdería el encanto de la letra impresa y encuadernada.

Por desgracia, tras un apagón repentino de las luces del autobús y mi despiste a la hora de no dejar a mano mi marcapáginas con linterna incorporada, tuve que buscar otro entretenimiento para el viaje de vuelta, pero dos días después, en el espacio de media tarde, ya me había merendado el libro y la espera mereció la pena, como yo ya sabía.

En uno de los múltiples paseos que suelo dar por internet, buscando una de esas pequeñas cosas que nos alegran la cotidianidad, mientras curioseaba en las redes sociales en las que estoy inscrito, me topé de bruces con esta joyita en bruto. He de decir que si eché un vistazo al vídeo fue por pura curiosidad, realmente… porque la verdad es que jamás hubiera pensado que un tema de Lady Gaga me podría llegar a gustar, debido a que no es precisamente mi estilo, pero la verdad es que debo reconocer que ahora mismo estoy completamente enganchado a el archiconocido éxito en las listas Bad romance, pero ojo, que no es por culpa de Lady Gaga, sino gracias a esta interesante versión llevada a cabo por la emergente artista estadounidense Lissie. Sin duda, tiene poco que ver con el tema original, respetando tan sólo la linea vocal y la secuencia de acordes, pero es que la personalidad que le imprime esta chica es increíble. Ella misma, en una muestra de humildad, define su estilo como folk-rock, pero yo diría que es lo que hubiera nacido de una relación amorosa entre Stevie Nicks y Kurt Cobain. El espíritu de los años 70 y el grunge adaptado a la actualidad.

Y si a todo lo dicho en el primer párrafo añadimos unos arreglos sencillos pero efectivos, una particular garra a la hora de cantar, que muestra que se deja la piel cada vez que lo hace, ¿cuál es el resultado? Pues, amigos y amigas, no es otro que una versión que, en mi humilde opinión, barre a la original. No quiero decir con ello, que la original sea un tema malo, sinó que simplemente, a mí no me gusta… ahora, que si hablamos de la versión de Lissie, no puedo evitar decir que es una simple y llana maravilla. En pocas ocasiones he visto a gente capaz de llevar a su terreno un tema ajeno y de un estilo completamente distinto al suyo propio, de ahí mi profundo respeto por lo que esta jovenzuela (teniendo en cuenta que tiene mi edad) ha llevado a cabo, haciendo que alguien con un gusto y una opinión tan particulares sobre la música se quite el sombrero y diga aquello de “Chapeau!”, porque no es algo nada sencillo.

Cabe destacar también que la banda que le acompaña es una formación muy sencilla y versátil, compuesta por unicamente dos miembros: guitarra/coros y bajo/coros/percusiones. ¡Que viva la polivalencia, sí señor! Y con ésto se demuestra nuevamente que no es necesario ser una tropa enorme de músicos para hacer algo bueno, sinó que lo único que se necesita son ganas y corazón para poder llevarlo a cabo, como lo ha hecho esta rubia de Illinois. Una pena que no haya noticias de una gira por España proximamente, porque la verdad, me plantearía muy en serio ir a ver uno de sus conciertos, pero viajar hasta Gran Bretaña (es lo más cercano donde actuará por el momento), me coge un poquito a desmano, la verdad. Como dato adicional, acaba de editar su primer álbum el mes pasado, que responde al nombre de Catching a tiger, y está auspiciado por Columbia Records, así que intentaré hacerme con él, porque lo que he escuchado y visto por internet, vale la pena… y no, no es sólo una versión lo que ha hecho que no pare de escucharla desde ayer a la noche, sinó una gran voz, una impresionante garra y sentimientos a flor de piel.

Con esta manida y recurrente frase, ya que mi musa debe estar haciendo los preparativos de las fiestas de San Juan, comienzo esta nueva andadura en la comunidad blogosférica, esperando ser aceptado de buen grado por aquellos que se pasen por aquí y deseando permanecer mucho tiempo entre vosotros. Gracias a las útiles aplicaciones y la sencillez de empleo de WordPress (con unas instrucciones poco menos que para dummies), me he decidido a darle una nueva oportunidad a un proyecto que tuve hace tiempo, y que debido a ciertos problemas de diversa índole que no merecen la pena ser citados, cayó en el olvido… y aquí esta de nuevo vivito y coleando: La ventana secreta.

Pero como es lógico, os preguntareis… ¿de qué tratará La ventana secreta? Y yo os contesto sin ningún tipo de problemas: La ventana secreta es un pequeño rinconcito en la red de redes en el que expresaré con una frecuencia aún por determinar mi opinión sobre esas pequeñas alegrías que todos y cada uno tenemos en nuestro día a día… una canción o un disco que nos llama la atención, un libro que hemos terminado de leer y nos ha encantado, una película que nos gustaría recomendar a todo el mundo, los recuerdos de un viaje reciente, y miles de cosas más, todo visto desde mi particular punto de vista, y pretendiendo adaptarme al de todos, para que no se convierta en un bodrio de considerables dimensiones, porque aunque sea un blog personal, quisiera que agradase a todos, y la única manera de conseguirlo es acercándome a todos y cada uno de vosotros. ¡Para que luego se diga que internet es frío!

Y como posiblemente hayais podido deducir, el nombre del blog está sacado del título de un magnífico relato del mismo nombre del escritor estadounidense Stephen King, aunque el significado que yo le otorgo no es tan vengativo ni catastrofista como pensaba el protagonista de la novela, sinó mucho más positivo y alentador, ya que para mí, esa ventana secreta es mi forma de compartir con el mundo cosas que de otro modo quizás no fueran aceptadas en el mismo grado, debido a que en la sociedad que nos ha tocado vivir, si eres una persona que no se mueve con el resto de la masa, todos tienden a mirarte como un bicho raro… y yo odio esa etiquetación.

Sin más, un cordial saludo.
Miguel Fernández.